Dominik kardinál Duka OP 
arcibiskup pražský

Závěrečná deklarace ze semináře Evropa-LA

Arcibiskupství pražské pod záštitou kardinála Duky pořádalo ve dnech 21.-23. září ve spolupráci s Instituto de Estudios Social Christianos z Limy konferenci o sociálním učení církve. Závěrečná deklarace je k dispozici níže.

23. září 2014
Dokumenty

Declaración de Praga


Entre los días 21 y 23 de septiembre de 2014, nos hemos reunido en Praga para realizar el Seminario "Relaciones y desafíos de America Latina y Europa", bajo el patrocinio de Santa Rosa de Lima. 

Los Institutos de estudios social cristianos que representamos y los expertos -de la academia, la política y la Iglesia- que nos acompañan,  hemos resuelto entregar esta Declaración de Praga, destinada a todas las personas de buena voluntad que buscan un destino de mayor justicia y paz para nuestros pueblos.

Entre los temas que tratamos, nos preocupan especialmente la realidad de la familia, el trabajo, el medio ambiente, la búsqueda de equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, y la recuperación de valores perdidos durante el tiempo de opresión totalitaria en la Europa del Este.

Nos preocupa la familia, que en su calidad de núcleo básico de la sociedad, sigue siendo estimada mayoritariamente como el mejor espacio de acogida y protección de la vida humana, legado de Dios, que entendemos inviolable desde su concepción hasta la muerte natural. La consideramos idealmente conformada por un hombre y una mujer unidos en matrimonio, que convocan a los hijos a ser parte del futuro del cristianismo (familia como patrimonio de la humanidad, según Benedicto XVI). Sin embargo, la realidad de la familia, tanto en Europa como en América Latina, de manera creciente muestra una situación nueva que requiere nuestra comprensión acogedora y misericordiosa a las realidades particulares, como enseña Jesús. Son numerosos los niños que nacen fuera del matrimonio, son muchas las uniones que no se efectúan al amparo de la institución eclesial ni civil, entre otras realidades.  En este sentido, miramos con mucha esperanza el desarrollo de dos Sínodos de los obispos sobre la familia, convocados por el papa Francisco.

Porque nos preocupa la familia, también la realidad del trabajo humano. Formar una familia, requiere en primer lugar la inspiración del amor. Pero también de condiciones materiales que sean alcanzables como fruto del trabajo de sus integrantes. Cuando se niegan o violan los derechos básicos de los trabajadores -tener trabajo, que sea oportuna y justamente remunerado, sistemas adecuados de protección y seguridad social, acceso a la solidaridad entre los trabajadores- en la práctica se está obstruyendo el desarrollo de la familia. Nos preocupan especialmente la desocupación y carencia de oportunidades para los jóvenes y la situación de los adultos mayores. También el caso de los migrantes y sus familias, que muchas veces son víctimas de abusos cuando no cuentan con su documentación legal para acceder a los países a los que inmigran. 

Una familia requiere de un medioambiente limpio y sano, que garantice su desarrollo y el de su descendencia. La Creación de Dios ha sido puesta en nuestras manos desde los primeros padres y para todas las generaciones que vengan luego de nosotros. Es, por tanto, nuestra responsabilidad cuidar la tierra, el agua, el aire y la Creación entera, como bienes comunes indispensables para el desarrollo de la vida. Consideramos que la Economía Social de Mercado es un camino adecuado para conseguir estos logros, pues nos lleva a vivir de manera equilibrada, ejercitando la libertad regalada por Dios con la responsabilidad a que nos llaman las generaciones futuras. 

Hemos discutido también sobre las experiencias sociales y políticas de los últimos decenios y las enseñanza que nos dejan. Una primera cosa que demanda nuestra atención, es recuperar los valores perdidos durante el tiempo de la opresión totalitaria en la Europa del Este. 

Recordamos  el júbilo mundial cuando naciones del Centro y del Este de Europa se liberaron del comunismo. Acompañamos a estos pueblos en el exigente proceso de construcción de sociedad democráticas, de progreso con prosperidad compartida. Del mismo modo recordamos el carácter profético de la enseñanza de San Juan Pablo II, cuando decía que no puede entenderse la derrota del comunismo, como un triunfo del capitalismo salvaje. Recordamos también sus palabras de felicitación a las Iglesia latinoamericanas por haber acompañado a sus pueblos en la recuperación de la democracia a través de procesos no violentos. 

De la misma manera expresamos nuestra  solidaridad con los que aún luchan en todas partes, venciendo dificultades y en condiciones muy hostiles por la libertad, la justicia y la paz.

Los institutos y expertos representados en este encuentro, adquieren el compromiso de trabajar por construir condiciones más justas, más amables para que la familia Iglesia doméstica y la familia humana puedan alcanzar condiciones para su desarrollo integral. En este sentido,  asumen en primer lugar el compromiso de promover la formación de liderazgos políticos y sociales capaces de avanzar por los caminos que propone el pensamiento social de la Iglesia, para la construcción de una sociedad más justa, más humana, más inclusiva y verdaderamente libre. En segundo lugar, se comprometen a seguir construyendo pensamiento social que inspire a estos actores sociales y políticos de nuestros pueblos para liderar procesos que permitan vivir  con mayor fidelidad al mensaje evangélico.


En este sentido, hacemos un llamado a los políticos a legislar considerando los puntos antes señalados en la presente declaración, para que generen programas  y conduzcan procesos que permitan construir sociedades más humanas, justas y más prósperas e integradas.

 

Praha, 23. září 2014